Utah, escalera de la D-League hacia la NBA

Siete jugadores han dado el salto este año con los Jazz

fuente: tm lizzy irwin (cc)
fuente: tm lizzy irwin (cc)

Utah se ha convertido este año en el equipo que más call-ups ha realizado de la Liga de Desarrollo, con nueve. Los Sixers les siguen con siete y más lejos tenemos a Memphis con cinco. Ese acierto puede ser debido a la experiencia del mánager de los Jazz en la liga menor durante tres años como entrenador jefe de los Austin Spurs. Al contrario que los de Philadelphia, acertando solo con Covington y Frazier, los Jazz han obtenido muy buenas sensaciones con Chris Johnson, Bryce Cotton, Jack Cooley y Elijah Millsap.

En algunas ocasiones hacia el final de la campaña, los cuatro estaban en la cancha al mismo tiempo. Snyder no quería sólo hacer descansar a los otros, sino dar al cuarteto la oportunidad de demostrar su valía en la NBA.

Los cuatro fueron firmados con contratos multianuales, pero ninguno de ellos tiene asegurada su continuidad en la plantilla.

A mediados de noviembre, con la competición de la liga de desarrollo a punto de empezar, pocos de ellos tenían en mente disponer de minutos en la NBA, pero la historia ha cambiado meses después: varios se han hecho un nombre en la rotación de Utah como para optar a seguir con los Jazz y otros probarán suerte en la agencia libre y la Summer League con el objetivo de hacerse con un puesto en el roster definitivo de una franquicia NBA.

Elijah Millsap (#13)

El hermano del ex de los Jazz Paul, se ha asentado como uno de los mejores defensores de Snyder presentes en el roster de la temporada que acaba de finalizar. Millsap fue firmado para sustituir al lesionado Alec Burks en diciembre, y llegó hasta el punto de empezar cinco partidos como titular. En una reciente entrevista afirmó que su lugar es Utah, se sentía cómodo con el estilo de trabajo y haría lo que pudiera para seguir en la franquicia. En caso de que no se llevara a cabo su renovación, dijo que estaría muy agradecido a la franquicia de Salt Lake y que estaría con la consciencia tranquila porque ha aprovechado su gran oportunidad.

Lleva razón, tras unos pasos decepcionantes por Oklahoma City, Lakers y Milwaukee, donde no llegó a debutar, en Utah ha acabado 27 partidos, promediando 5.3 puntos, 3.7 rebotes y unos respetables 1.4 robos en 18 minutos de juego.

Ante los Suns, a finales de marzo salió enchufado desde el banquillo para anotar 16 puntos en 17 minutos. Un 6-7 en tiros de campo con dos triples incluidos, le valieron para seguir contando con la confianza del entrenador.

Se merece un puesto en la NBA tras demostrar que el resto de ligas minoritarias y internacionales se le quedan pequeñas. En los 5 años transcurridos desde que terminara su carrera colegial, Millsap ha militado mayormente en la NBADL, en la que ha disputado 155 partidos, a la espera de una oportunidad en la NBA, pero también se le ha podido ver en las ligas de Israel, Filipinas y China.

En la actual campaña, ha disputado 19 partidos con los Baskersfield Jam de la Liga de Desarrollo, promediando 20,6 puntos, 8,3 rebotes, 5,2 asistencias y 2,1 recuperaciones. Estas estadísticas nos muestran los versátil que puede llegar a ser este jugador.

Bryce Cotton (#8)

Estandarte de los Providence Friars durante cuatro años, no fue drafteado en la pasada ceremonia contra pronóstico. Se trata de un base laureado en la Big-East universitaria, donde estuvo en el mejor quinteto dos años consecutivos. En su año senior, fue el MVP de la disputada Big-East, y todo apuntaba que sería una buena elección de final de segunda ronda para cualquier equipo. Sin contrato en octubre tras disputar el Training Camp con los Spurs, recaló en la D-League, donde los Toros de Austin le abrieron sus puertas. Indispensable para el ex equipo de Snyder, llegó a jugar el All-Star en febrero, y un contacto del actual entrenador de los Jazz debió pasar algún buen informe.

Cotton firmaba con los Jazz un 24 de febrero y su rendimiento sería inmediato. Como tercer base tras unos cuestionados Dante Exum y Trey Burke, Cotton promedió 5.6 puntos en la pasada campaña, llegando casi a los 9.0 durante el mes de abril. Cotton se destapó en el penúltimo partido de la temporada regular con 21 puntos en 25 minutos saliendo desde el banco.

La opción Cotton ante las dudas sembradas por los dos bases de los de Salt Lake City durante esta temporada, parece muy interesante, ya que su regularidad cuajando buenas actuaciones desde el banco, y la explosividad de sus finalizaciones aportan cosas diferentes a las otras dos opciones. Utah ha apostado fuerte por las posiciones exteriores en los últimos drafts, y si Rodney Hood ha salido bastante bien, Trey Burke y Exum no han aportado lo que se esperaba antes de su selección. Cotton como tercer base generaría la típica competencia sana entre el jugador no seleccionado con la espinita clavada, y los dos jugadores elegidos en puesto alto de primera ronda que quieren demostrar que no están sobrevalorados. Sin duda sería positivo por el rendimiento general del equipo y sería bonito de ver. A sus 22 años, se trata de un jugador con mucha proyección y que dispone de buen cartel universitario y temple en situaciones críticas. Sin duda algo que les falta a los actuales bases de Utah y muy buscado por las franquicias NBA, por lo que no le van a faltar ofertas al base de Arizona si deciden no renovarle.

Chris Johnson (#23)

Anteriores pasos por Memphis y sobretodo por Boston, donde promedió cerca de 7.0 puntos por encuentro, no le bastaron a Chris Johnson para obtener un nuevo contrato en la liga profesional. Antes, se convirtió en un habitual de la Summer League, buscando un puesto en Lakers, Philly y Clippers año tras año. Múltiples contratos de diez días que no se renovaban hasta que Utah le ofreció dos oportunidades. La primera le permitió captar la atención de los Bucks, y la segunda, ofrecida en marzo, le propoorcionó un escenario idóneo para lanzarse a la búsqueda de un contrato.

Cerca de finales de marzo los Jazz anunciaban su fichaje hasta final de temporada, 10 partidos en los que se le prometía unos quince minutos de juego. Tras una buena primera impresión en febrero donde anotó 7 puntos en 19 minutos, los Jazz decidían darle una segunda oportunidad. El alumno de Dayton no cuajó buenas actuaciones en los Bucks, sin acercarse a los 4 puntos en 17 minutos, y su contrato de diez días no fue renovado. Anteriormente empezó la temporada con unos Sixers plagados de lesiones con 6 puntos y 2.5 rebotes en 20.8 minutos, incluidas dos titularidades con los de Brett Brown. Su corte semanas después era una losa para Johnson, ya que de no tener sitio en Philadelphia, uno de los equipos más flojos de la liga, parecía que tampoco tendría oportunidades en otros equipos NBA.

Antes de ser llamado por los Jazz, destacó en los Vipers de Río Grande, hasta el punto de jugar el All-Star de la D-League. Promediaba 20.6 puntos y 7.9 rebotes en 34.6 minutos en el equipo afiliado de Rockets. Dato importante, en los 16 partidos que disputó con el equipo, 15 acabó en dobles figuras y en diez ocasiones pasó de los 20 puntos anotados. En 2010 se consideraba uno de los 10 jugadores con mayor proyección de la cuesta Atlántica pero no fue drafteado en 2012. Tiene muy difícil conseguir el contrato en Utah ya que hay hasta cuatro jugadores por delante suyo en su posición (SG-SF). Por delante tiene a Burks, Hood, Ingles (si sigue) y Felix, que lo más probable es que se marche. De los cuatro es el que tiene más cruda la renovación.

Jack Cooley (#45)

Cooley llegaba de la mano de Chris Johnson. El día 26 de marzo fue jornada de call-ups para los Jazz y el poderoso pívot llegaba como eje en la rotación para Snyder ante la marcha de Enes Kanter. Se acabaría convirtiendo en el suplente de Gobert para lo que quedaba de temporada, y sigue con serias opciones para formar parte del roster de Utah para el año que viene. Actualmente se sitúa como segundo cinco, a esperas de la casi segura elección interior de los Jazz en el draft del próximo junio.

El interior renovaba de esa forma el contrato que firmaba diez días antes con la franquicia y se convertía en multianual. Cooley provenía de los Idaho Stampede, donde destacaba con unos asombrosos números de 16.8 puntos, 12.5 rebotes y 2.1 tapones en 30 minutos de media. Cooley estableció el tope máximo de rebotes recogidos en un partido de D-League con 29 ante LA D-Fenders, y no solo eso, anotaba 27 puntos (11-14TC) para ser la pieza clave de su equipo en la victoria final. El jugador de los Jazz llamó tan fuerte a la puerta de la NBA que casi la rompe. En sus tres últimos partidos en la D-League promedió 22.7 puntos y 22.7 rebotes, añadiendo un inmaculado 27-37 en tiros de campo.

Este año en los Jazz ha aportado buenos minutos en Utah pese a ser un cinco puro de poca estatura. Sin duda es un jugador muy interesante para las ligas europeas, ya que si tiene que defender a jugadores más potentes en la pintura, las pasará canutas. Suple su corto tamaño para tal posición (2’04m) con trabajo en los tableros y buen uso de su físico para bloquear tras tiro. Aportaría cosas diferentes a la envergadura y vistosidad del juego de Gobert con trabajo y sacrificio en la zona, pero está claro que no puede ser el segundo pívot de los Jazz, que deberían buscar uno en el Draft.

Cooley había entrenado con los Jazz en el Training Camp de 2014 y llegó a jugar dos partidos de pretemporada antes de ser despedido a finales de noviembre. Cooley fue alumno destacado de Notre-Dame y no fue elegido en el draft de 2013. Como un apunte de forma más distendida, parece el hermano secreto del también alumno de Irish y actual jugador de Valencia Basket Luke Harangody.