Los Spurs aseguran un partido muy disputado contra los Wolves
Minnesota Timberwolves 95 - 101 San Antonio Spurs

Spurs y Timberwolves volvían a verse las caras anoche tras un primer partido en el Target Center hace unos días en el que los texanos habían dejado bien claro quién es uno de los mejores equipos de la NBA y quién es un grupo de jóvenes con aspiraciones de futuro, pero muy pocas opciones de presente contra ellos. Esta vez se enfrentaban en San Antonio, con lo que la ya de por sí superioridad de los de Popovich podía verse aún más claramente, aunque sí es cierto que los hombres de Sam Mitchell han sido mucho mejores en la carretera que en Minnesota hasta la fecha, con lo que quedaba esa duda de si podían llegar a dar guerra en Texas.
Los Wolves empezaron muy muy fuertes, sobre todo en el tiro de media distancia, y en apenas 3 minutos obtuvieron un 10-0 de parcial para abrir el partido. Pero los Spurs son mucho Spurs, y de las manos de Kawhi y West – ayer sustituyendo a Duncan en el quinteto por molestias en la rodilla – se pusieron el mono de trabajo y empezaron a reducir las diferencias. Y Ginobili, el sempiterno Ginobili que siempre aparece cuando más lo necesita su equipo y que anotó un par de triples saliendo desde el banquillo fundamentales para los Spurs. Para el final del primer cuarto los visitantes todavía iban por delante en el marcador, pero ya solamente por un punto, 27-26.
Pese a que los Spurs se pusieron por delante nada más empezar el segundo período y parecía que el monólogo local estaba por empezar, los Timberwolves estaban ayer muy metidos en el partido y supieron reaccionar para retomar el liderato. A partir de entonces la igualdad se estableció durante el resto del período, con cambios constantes de líder y diferencias de no más de 3 o 4 puntos. El dato del partido sucedió a poco más de 1 minuto para la media parte, cuando Gregg Popovich, muy descontento con el arbitraje hasta el momento, se encaró con uno de los colegiados y fue expulsado del encuentro con dos técnicas consecutivas. Finalmente, los Timberwolves consiguieron marcharse al descanso con una ligera ventaja de 2 puntos, 52-50.
El partido se volvió más y más físico tras el descanso, y los problemas de faltas en ambos equipos eran – valga la redundancia – un problema serio, ya que Aldridge y Towns alcanzaban las 4, y Kawhi y Ricky se situaban con 3 con aún medio cuarto por disputarse. Con todo, la anotación durante esos 12 minutos no fue demasiado fluida y solo los tiros libres y un final de cuarto espectacular de Marjanovic permitieron a los Spurs terminar por delante en el luminoso, 72-76.
En el inicio del último cuarto los Spurs parecía que conseguían consolidar esa ventaja obtenida a finales del tercero, y llegaron a situarse a una decena de los Timberwolves. Sin embargo, de la mano de LaVine los visitantes volvieron a reducir una vez más la distancia. Apretadas siguieron las cosas hasta que a falta de 3 minutos Sam Mitchell recibió una técnica por protestar y cuando quedaban 120 segundos la diferencia había vuelto a crecer hasta los 8 puntos en favor de los locales. Lo intentaron los Timberwolves con dos robos cruciales de Ricky Rubio, que dieron alas a los Wolves para colocarse a 4 de nuevo con 30 segundos por jugar. Aunque Tony Parker estuvo horrible en los tiros libres intencionados (3/6 en ese momento), los Wolves no pudieron anotar los diferentes tiros a la desesperada que intentaron, y la victoria se quedó finalmente en Texas con un marcador de 95-101.