La «imperfección», el punto fuerte de Draymond Green

Se ha convertido en el prototipo de jugador perfecto

Derrick Story (CC)
Derrick Story (CC)

La historia de la NBA está llena de jugadores que, pese a tener talento, sus condiciones físicas les hacen fracasar, esa clase de jugadores no terminan de hacerlo bien en ninguna posición, sin ser capaces de especializarse. Este podría haber sido el caso de Draymond Green, el jugador de los Golden State Warriors fue drafteado en la posición 35 del Draft del 2012 y, lo que es más irónico, es que había motivos para que cayera tanto: un jugador que parecía muy pequeño para ser interior —ha terminado jugando hasta de 5— pero demasiado lento para poder enfrentarse a algunos de los mejores aleros de liga. Un jugador que dejaron escapar muchos equipos y ahora todas las franquicias están analizando a los jóvenes jugadores en busca de obtener al «Green perdido»; pero ya nunca habrán seleccionado al primero, pues ese está batiendo récords en los Warriors.

Green comenzó con pocos minutos en la rotación; pero una lesión de David Lee cambió la carrera de este jugador, y también la historia de los Golden State Warriors. Vio sus minutos aumentados sobre el parqué y no desaprovechó tal oportunidad.

Podríamos definir a tres Draymond Green diferentes —el defensivo, el asistente y el anotador— y la unión de todos ellos forman a un  prototipo de jugador único en su especie que tienen la suerte de disfrutar en la Bahía, y dentro de unos años en San Francisco.

Su enorme envergadura y su fuerza lo convierte en un jugador capaz de defender a jugadores de mayor tamaño; además, tiene muy buena velocidad lateral y capacidad de salto. Esto hace al Draymond Green Defensivo; un jugador candidato siempre a estar en los mejores quintetos defensivos de la liga, la pareja de baile con la que ningún jugador quiere bailar, ya mida 2 metros o 2’13 y un buen reboteador que ha superado la barrera de los 10 en muchos encuentros.

Con su inteligencia, capacidad para comprender el juego y visión no tiene nada que envidiar a algunos de los mejores pasadores de la NBA. Además, él mismo ha declarado que tiene una «memoria fotográfica» que le ayuda a recordarlo todo y ha sacar ventaja en las situaciones en los partidos. Midiendo más de dos metros y con un compañero que se ha ganado por méritos propios amasar el balón prácticamente todo el tiempo que quiera, resulta sorprende que sea Draymond Green el máximo asistente del mejor equipo de la NBA.

Asiste, rebotea… ¿y cómo anota? Precisamente estamos hablando del aspecto menos desarrollado por Green, algo lógico y normal con Curry y Thompson en el mismo barco, en muchos partidos lanza muy poco a canasta y, por ende, termina anotando poco. Pese a ello, siempre que los Warriors han necesitado que sea más agresivo de cara al aro ha terminado con anotaciones más que digas (entre los 15 y los 20 puntos). Como buen Warrior, sabe anotar desde más allá de la línea de tres puntos; pero también sabe arreglárselas en la pintura, aunque con margen de mejora.

Green encarna la máxima expresión del significado de la palabra «warrior» (guerrero), no tiene miedo a pegarse con cualquiera tanto en ataque como en defensa. Es un competidor nato. Y es la cara del sistema ofensivo de moda en la NBA: el Small Ball. Sin él dudo mucho que esta atípica forma de jugar hubiera tenido tanto éxito en la mejor liga del mundo de baloncesto. Pero nadie puede encasillarlo como «jugador» de un solo sistema —como pudieron hacer en un principio con Leonard y los Spurs—; Green hará mejorar a cualquier equipo en el que esté. Es cierto que este sistema es su sistema y es indudable que tiene más facilidades gracias a toda la atención que ponen las defensa en Curry. Pero admitiendo la realidad, hay que dar al césar lo que es del césar, y Green sería una estrella de la NBA en los Warriors y en los 29 equipos restantes.

Si ya la temporada pasada Green había sorprendido a propios y extraños, lo de esta campaña ya está siendo toda una revelación: Siendo siempre un jugador de intangibles, también ha mejorado notablemente en el apartado estadístico; ha pasado de promediar 11.7 puntos, 8.2 rebotes y 3.7 asistencias a 14.2 puntos, 9.5 rebotes y 7.2 asistencias; es decir, jugando de promedio solo 1.6 minutos más aporta 2.5 puntos, 1.3 rebotes y 3.5 asistencias más que en la campaña pasada. Siendo seleccionado por primera vez para el All-Star, un pequeño premio viendo que tiene posibilidades de estar en más de un quinteto de la NBA en más de una temporada.

Además, todos los aficionados de los Warriors (cuerpo técnico incluido) todavía esperan una mayor mejoría en todas las facetas de su juego gracias a su tremenda ética de trabajo y ganas de perfeccionar en todo lo que sea posible. Mejor su atletismo, su juego al puesto… Ahora mismo tiene todas las cualidades para ser un verdadero jugador total. 

Green no solo es un trabajador y un competidor; es un ganador. Quiere ser el mejor, él mismo ha admitido que quiere«ser el más grande, un personaje famoso con múltiples campeonatos y múltiples oros olímpicos». Quiere «hacer todas las cosas que me dijeron que nunca podría hacer y que me hicieron creer que era imposible conseguir». 

Como dicen por ahí… the sky is the limit para un Draymond Green que, junto con Curry y Thompson, buscan no solo marcar una dinastía en la NBA, sino en todo el mundo vistiendo la camiseta americana.

Como dijo Kerr, Green podría haber sido un «maestro del nada» y «resulta que lo hace todo bien». Tener a este jugador por 15 millones al año es un regalo que aumentará de valor a medida que siga aumentando su excelente rendimiento y a medida que aumente el límite salarial de la NBA también.