El desplome de Atlanta Hawks
El equipo ha perdido 10 de sus últimos 11 partidos

Atlanta Hawks ha pasado de un balance de 9-2 a uno de 10-12. Tras un fulgurante inicio de campaña, que les llevó a compartir junto con Cleveland el primer puesto de la Conferencia Este, el equipo ha pagado los cambios sufridos en la plantilla y se ha hundido en la clasificación al ganar únicamente uno de sus últimos once partidos. En las siguientes líneas trataré de reseñar los principales aspectos que, desde mi punto de vista, han impedido a los Hawks mantenerse arriba en el Este.
MENTALIDAD DE DWIGHT HOWARD
https://twitter.com/_eNBA/status/804322842594701312
La mala racha comenzó el 18 de noviembre. Esa noche Atlanta Hawks perdió en casa de los Charlotte Hornets un partido que, aunque igualado, tenía dominado Atlanta y echó a perder Dwight Howard al ser expulsado por propinar un codazo innecesario a Cody Zeller a mediados del último cuarto. El carácter imprevisible de Howard no le hace ningún bien a este equipo, acostumbrado más a la tranquilidad que a las trifulcas estos últimos años. Con el pívot, natural del mismo Atlanta, tenemos a un jugador capaz de hacer grandes números sin mucho esfuerzo, pero unos números que también es importante decir que en ocasiones resultan estériles y se producen en gran medida en las primeras partes de los partidos. El equipo necesita mucho más de Dwight en los finales ajustados.
MAL NIVEL FUERA DE CASA
Lejos de Georgia los Hawks únicamente ganan un 33% de los partidos, con un balance de 4-8.
En la carretera han sido capaces de ganar en canchas difíciles como la de Cleveland Cavaliers (110-106) o Indiana Pacers (96-85), pero se han llevado serios correctivos ante Utah Jazz (68-95) o Toronto Raptors (84-128).
En favor de Atlanta hay que decir que la última gira de 4 partidos por el oeste les cogió en un momento pésimo de forma, y aun así fueron capaces de competir ante Golden State Warriors y, sin Paul Millsap, ante Phoenix Suns.
IRREGULARIDAD DE DENNIS SCHRÖDER
Paremos un momento y tomemos como ejemplo a Minnesota Timberwolves. Antes de empezar la temporada, se discutió sobre si debían traspasar a Ricky Rubio o no, y las razones que mayoritariamente se esgrimieron estuvieron basadas en que no debían buscar un traspaso aún ya que Kris Dunn y Tyus Jones estaban demasiado verdes como para ser titulares en la NBA.
Pues bien, en el caso de Dennis Schröder fue prácticamente lo contrario. Con la marcha de Jeff Teague los Atlanta Hawks cedían el timón por completo al alemán, que la temporada pasada había demostrado grandes aptitudes como segundo base del equipo y está considerado como un joven con gran proyección.
En mi opinión el jugador ha mejorado sus números con respecto a la temporada pasada, pero no lo ha hecho en la medida en la que ha aumentado su importancia en el equipo. A la sombra de Jeff Teague, Schröder el año pasado conseguía anotar 11 puntos y repartir 4,4 asistencias en 20 minutos por partido, mientras que este año, en casi 30 minutos por partido, anota 15,6 puntos y promedia 6 asistencias por partido.
El problema no está tanto en sus números como en su dirección de equipo. Aquí es donde se demuestra su juventud, unido a su estilo de juego configurado como base anotador. Todo esto le lleva a que en momentos calientes de los partidos, si no encuentra la opción de penetrar, cometa pérdidas tontas (11º de la NBA en este aspecto con 3 pérdidas por partido) o incluso directamente ceda el balón a Kyle Korver para que trate de conectar con Millsap en el poste bajo.
Su mayor hándicap estos últimos partidos sin duda está siendo la inconsistencia defensiva. No es buena época para ser un defensor discreto si eres un base NBA. Ya en el último partido ante los Thunder Budenholzer decidió intentar tapar esas carencias defensivas del base alemán colocando a Sefolosha con Russell Westbrook. Veremos si en los próximos partidos repite esa estrategia o si únicamente la utilizó debido al poderío físico del base de Oklahoma.
PROBLEMA DE LIDERAZGO
Podríamos decir que, a excepción de Kent Bazemore, el resto de titulares tiene peso en el equipo.
Dennis Schröder: por números, y por su condición de base titular. Además al alemán siempre le gusta aparecer en los finales apretados, no es de los que se esconde. Es cierto que de los 4 jugadores, Schröder probablemente sea el que menos peso tenga en los actuales Atlanta Hawks.
Kyle Korver: un veterano NBA que lleva ya cinco años en Atlanta, ha bajado sus prestaciones este año, pero también es uno de los jugadores a los que los compañeros buscan cuando quema el balón para intentar desatascar desde el perímetro.
Paul Millsap: si tuviera que quedarme con uno como líder, probablemente este fuera el hombre. Es la combinación perfecta entre experiencia NBA, tiempo en la franquicia e importancia, ya no solo en el equipo, sino en la NBA. Sin embargo hay algo en Paul Millsap que me impide verlo como el jugador al que se debe aferrar el equipo cuando llega lo importante.
Dwight Howard: Puede ser motivo de debate si Howard sigue estando considerado como una superestrella en la NBA. Lo que sí parece más claro es que con su carácter tan inestable, a día de hoy parece imposible que en los momentos difíciles el pívot de Georgia soporte el peso del equipo sobre sus hombros.
Llegamos por tanto a la conclusión de que el hecho de tener 4 jugadores capaces de aparecer en momentos difíciles supone en ciertos partidos más un problema que algo positivo para el equipo. Cuando el equipo está en una dinámica positiva y hay un movimiento de balón fluido en ataque, los Atlanta Hawks cuentan con múltiples opciones para anotar, pero si el balón no fluye cuesta mucho más encontrar la opción de triple liberado de Korver o la posibilidad de doblar el balón a Howard bajo aro, y el equipo se tiene que encomendar a una penetración de Schröder o un posteo de Millsap.
Finalmente, con todos estos aspectos del juego que hemos visto creo que la temporada refleja a la perfección lo que es este equipo. Con ausencia de jugadores a contracorriente, creo que cuando todo marche bien serán capaces de prolongar las rachas de victorias, pero cuando las cosas se pongan feas tardarán en volver a conseguir meterse en una dinámica positiva. Débiles mentalmente, el papel de Budenholzer retocando la rotación puede ser clave para volver a ver pronto a unos Atlanta Hawks que peleen de nuevo por estar arriba en su conferencia. Lo más importante es que el equipo siga unido y se mantenga la comunión actual con la afición.
https://twitter.com/DennisMike93/status/804438330536378368