Allen y Lewis, últimos destellos de Seattle

REPASO A LAS PRINCIPALES FIGURAS DE LA FRANQUICIA

2002, eran tiempos difíciles para el baloncesto en Seattle. No lograban juntar un equipo ganador desde la derrota en las finales de 1996 frente a los Bulls de Jordan y las marchas del entonces especialista defensivo Nate McMillan primero, y del entrenador George Karl después, no contribuyeron a mejorar la dinámica del equipo. Así las cosas, fue el propio McMillan, elegido una vez retirado para la labor de head coach y el traspaso de Gary Payton a los Bucks lo que desencadenó la última época de buen baloncesto que los aficionados de los SuperSonics pudieron disfrutar. Gracias al lavado de cara que supuso para la franquicia despedirse de The Glove después de tantos años y, sobre todo, de una las piezas que vino desde Milwaukee en ese intercambio, Ray Allen.

Ray Allen venía de firmar una de las mejores temporadas de su carrera, All-Star por tercera vez y promedios de 21 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias, además, su experiencia en Playoffs con los Bucks de Cassell y Glenn Robinson le convertían en la referencia del equipo verde y dorado. No decepcionó, mejoró sus números hasta firmar su mejor temporada en rebotes, asistencias, robos y minutos. Además, encontró un escudero de garantías en Rashard Lewis y juntos se convirtieron en la pareja de tiradores más temible de la liga. Arropados por la dirección de un joven Luke Ridnour, Radmanovic, Antonio Daniels, Jerome James o el actual Thunder Nick Collison tardaron dos años en clasificarse para la postemporada, pero la campaña 2004-2005 fue memorable.

untitled

Comenzaron ganando 8 de los primeros 9 partidos y Allen fue nombrado jugador de la semana, el trío Allen-Lewis-Radmanovic parecía imparable desde la línea de tres. Sin embargo, la opinión pública se mostraba escéptica ante las posibilidades reales de este equipo para hacer algo grande en PlayOffs, dudas que se disiparon cuando consiguieron acabar el año con un récord de 20-6.

2005 comenzó con victorias de gran mérito frente a los Heat de Shaqille O’Neal, entre otros, estropeadas por derrotas contra equipos de final de tabla. Este desequilibrio provocó algún rumor de traspaso alrededor de Allen y la opción de Seattle de sacar algo provechoso para el futuro por su jugador franquicia, rumores falsos ya que se quedaría aún dos temporadas más en el equipo. De hecho, parecía vivir los mejores momentos de su carrera al ser seleccionado de nuevo para el All-Star junto a su pareja Rashard Lewis. La sociedad Allen-Lewis estaba de moda en la liga.

ugntitled

El punto de inflexión llegó en marzo, cuando se plantaron con un balance de 40 victorias y 16 derrotas, el tercer mejor récord de la liga y entre los dos All-Star firmaron 7 partidos de 30 puntos o más, asegurándose así su vuelta a los PlayOffs. Desgraciadamente, la temporada regular se hizo un poco larga y solo consiguieron ganar 4 de sus últimos 13 encuentros, acabando terceros en la Conferencia Oeste, por detrás de Phoenix y San Antonio.

Así pues, se enfrentaban a los Sacramento Kings en primera ronda. Los dos primeros partidos de la serie en el Key Arena tuvieron una historia similar. Los Sonics salieron en tromba y pronto consiguieron una cómoda ventaja gracias a las espectaculares actuaciones de Allen y la sorpresa positiva de la temporada, Jerome James, y, aunque en ambos casos costó cerrar los partidos, viajaron a Sacramento con un esperanzador 2-0. En California todo fue más complicado, Mike Bibby lideraba a unos correosos Kings que tras ganar el tercer choque tuvieron que ceder el cuarto punto de la eliminatoria tras una nueva exhibición de Ray y Rashard. Parecía que Seattle tenía la eliminatoria en el bolsillo pero no fue hasta que Allen anotó una bandeja en los últimos instantes del partido cuando se cumplieron los pronósticos y Seattle SuperSonics ganó por fin una ronda de Playoffs, tras un partido con rachas de anotación para los dos equipos. En definitiva, Seattle ganó la serie con más problemas de los esperados, con grandes actuaciones de Allen y James y destellos de dos jugadores muy regulares durante toda la temporada como Lewis y Ridnour.

Todo era optimismo en Seattle, pero se respetaba mucho al rival de segunda ronda: los Spurs de Duncan que venían de ganar el título dos años atrás. Los pronósticos se cumplieron, San Antonio impuso el factor cancha y se colocó rápido con un 2-0 debido, en parte, a sendas lesiones de Radmanovic y Allen, aunque este último pudo seguir jugando la eliminatoria. El tercer partido era clave y, a pesar de los pobres registros en anotación de todo el equipo y sobre todo de sus estrellas, una gran defensa y capacidad de sacrificio obtuvo su premio en forma de 2-1. La nota negativa fue la lesión de Rashard Lewis en el dedo del pie que se unía a la de Radmanovic y complicaba aún más si cabe el pase a la siguiente ronda. A pesar de todo, Seattle se apuntó también el cuarto punto empatando de esta forma a dos.images

Manu Ginobili se disfrazó de héroe en el quinto partido, sus 39 puntos no dieron opción a los Sonics que esperaban recuperar a Lewis para el decisivo sexto encuentro. Pero no pudo ser, toda la responsabilidad recaía sobre Ray Allen. El último partido de este magnífico año para Seattle se jugó ante su público y el Key Arena parecía a punto de estallar cuando a falta de 14 segundos el partido estaba igualado y el balón oscilaba en manos de Ginobili. El argentino conectó con Duncan y la canasta de este último dejaba la temporada Sonic en el abismo a falta de 0.5 segundos. El triple a la media vuelta de Allen no entró por poco.

Así terminó la campaña en la que los Sonics dieron sus últimos coletazos en la liga ya que no volvieron a jugarse partidos de Playoffs en Seattle. A partir de ahí Ray marchó a Boston en 2007 para formar el Big Three con Pierce y KG, y Rashard firmó como agente libre por los Magic el mismo año. A pesar de esto, sus carreras se volvieron a juntar en Miami donde este mismo año han sido parte importante de la segunda unidad del equipo de Florida.

Por lo que respecta a los Sonics, vagaron en la mediocridad hasta que la lotería del Draft les regaló la segunda elección de la clase de novatos de 2007. Los Blazers hicieron lo que todo el mundo habría hecho, elegir a Greg Oden, llamado a ser el pívot más dominante de toda la NBA, si las lesiones le hubieran respetado. Así que a Seattle no le quedó otro remedio que escoger al espigado chaval de Washington que venía de hacer 26 puntos y 11 rebotes en Texas, un tal Kevin Durant.

untitlejd


//